Dentro de estos días translucidos en los que despierto, y a mi lado nace el rellano de un cuerpo homúnculo, debe confesar que la vida ha perdido esa sensación de grano en el culo. He abandonado los libros por las películas, ha de ser porque lo audiovisual es Light, así como mi nueva alimentación.
Aun recuerdo esto: ""Hay más cosas entre el cielo y la tierra, Horacio. Que las que sospecha tu filosofía."
Pero continuo dudando del momento en que te conocí, recuerdo una de las sensaciones, "la situación era incontenible", jamás pude evadirla, siempre fue despreciable y potenciador ese sentimiento. Siento que la humanidad no ha aprendido a pillar nuestras bromas, yo le doy chocolate, porque quiero hacer un refuerzo positivo de las cosas que considero un comportamiento correcto. Espero que usted me de condones negros con ese fin.
La verdad sobre esta carta, es que no sabia sobre que escribir, me tomo una hora completarla.
Debo aceptar que a veces sólo quiero un buen polvo que involucre contacto físico. Un cuerpo a cuerpo de absoluto placer sin que el sentimiento o el compromiso rodeen la cama, no es necesario que sea pronto, pero ojala si sea cuando se pueda y donde se pueda. Con mi cuerpo no existe la culpa, ni el arrepentimiento, porque de ser así no existiría esta erección. No exigimos nada a cambio, nos conocemos bien, usted no es parte de un catalogo, es la única con la que hablo en estos términos. Aquí no cabe el amor, los celos o las exigencias, es mejor unir primero las caderas que el corazón.
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