¿Recuerda usted esa dualidad que tenia en mi cabeza de vivir la supuesta vida que me ha sido otorgada? Bueno ya no sé que esperar de esto que estoy viviendo.
En los últimos días he pensado mucho en usted, (y debo aceptar que me da envidia), pero agradezco que el amor se quedo en este lugar, porque si no hubiese sido de esa manera, esto ya no existiría.
Siento un gran apego por usted, siempre que estoy con usted siento que algo en mi vida esta bien, gracias. Pero también pienso que nos hemos limitado el uno al otro, espero con ansias que los seis meses que vienen reconstruyan algo que aún no sé que es. Siento que los limites entre usted y yo están más allá, como la posibilidad de concebir el mundo en más de tres dimensiones, supuestamente son 17, pero se necesitan mentes que aprueben con altos estándares el Test de Rorscharch.
Yo vivo con la idea de que usted profesa un amor profundo por mi, y es algo mutuo, gracias a la tercera ley de Sir Isaac Newton. Pero la gran peculiaridad de nuestro sentir está dada en que nos parecemos más a la banda de Möbius que a cualquier otro fenómeno físico, porque podemos estar tanto adentro como afuera.
Hoy por hoy no me preocupo por saber de usted, ni llamar, ni verla, pero eso sí, pensarla, como dice un amigo: "ahora si, el inodoro en el baño y la estufa en la cocina", nadie es transparente, pero entre usted y yo hay poco mugre en el espejo. A veces siento que lo nuestro es tan fuerte que los demás son sólo instrumentos de nuestro destino, espero que usted sea... hasta el momento adecuado, pero ¿usted y yo qué? Nada, ojala no se haga tarde para acudir y volver a urANO.
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