Llegabas y te recordaba...
Son los ciclos los que me acercan a ti, es lo
inestable, lo impredecible. Es un pasado que se pretende como futuro. Siempre
es tarde, y el baile ha sucumbido, los escombros han desaparecido, y tu y yo
estamos listos. Hay días que cuento con que ya sabes esto, pero
son los residuos los que me inquietan, porque sé que para ti este zapateo no ha
concluido y te invade la curiosidad. No sé si pretendes o tan sólo no te
fastidia.
Hablabas y te miraba…
Te pienso como esos rayos de luz que no logran pasar
las nubes pero aún así dan luz, como un cielo nublado de invierno. Me gustaría
decirte que siento que estamos destinados para ser uno, yo creo que estamos
sentenciados para volver a compartir una cúpula. Si aún hoy no lo entiendes te
invito a tumbar tu espalda junto a la mía por un rato, espero te invadan las
ansias, que me mires a los ojos y recuerdes esa mirada, (sé bien que sabes a
cual me refiero), porque fue a través de eso que me encerraste en un pasado.
Ausculta mi corazón y él te llevará hacía la arritmia, no me preguntes por el metodo, piénsalo ¿Podría yo mostrarte el cómo?
Bailabas y te admiraba…
Considero que después de martillar tanto cualquier material algo se quiebra, por lo tanto no importa de lo que estés hecha, esto retumbará en vos, el problema es calcular lo inconcebible, tu reacción. Tu metamorfosis me fascina, te conozco hace tiempo ya, brazos llenos de vida, y olor a leche, eres de esencia pura, eres lo que a algunas veces me recuerda que no estoy sólo aquí, eres un lugar tranquilo. Haces que las citas de autores famosos choquen en mi cabeza abierta. He sido durante años un servidor pasivo de mi gusto por ti, pero qué tanto más puedo esperar.
Saludabas y te despedias…