Ella habló, me dijo, pero yo no pude contestar,
porque sucede que en ciertos momentos uno puede desenvolver sentimientos
respecto a alguien, pero es diferente tener ganas de hablar de ellos. Esto fue
lo que callé aquella vez:
Ya no me encuentro frente a ti para hablarte de los
pensamientos que me han surgido, de este cambio de piel al que me has hecho
enfrentarme, de lo que a través del tiempo se vuelve trascendental y de cómo nos
hemos demacrado en lo fundamental. Nuestra relación es un camino profundo y
complicado, hemos cometido locuras, tenemos nuestro propio modelo de cultura,
hemos incluso lastimado nuestra sombra, somos el feroz resultado de la
conjunción de palabras como: amor, sexo, novio, novia, estudio, horas, razones,
engaño, mentiras, familia, apariencia, consumo, e infinitos detalles que nos
dan sentido en este ahora y en este instante.
Me he pasado la juventud mirando tus ojos, esos que
me han dado duchas heladas cuando más las necesito, y he aprendido a sufrir por
cosas simples, sólo tu tienes el olor de la mujer que amo, eres la experiencia
central de mi vida, eres aquella droga que me quita la cabeza. Por eso hoy te pido
que jamás te sientas completa a mi lado, ni feliz, ni tranquila, ni en paz,
porque somos una constante creación del presente, y el amor seguramente sólo
traerá a nuestras vidas suplicios. Sabes bien que vivo de mi conformismo y mi
absurda filosofía, pero es eso lo que me permita actuar, y en la acción
encuentro tu amor, aquel sentimiento que me quita el aliento y me deja
circunspecto. Hoy tenemos una soledad agravada, y dos corazones débiles, con
miedo, porque sabemos que las pasiones son inútiles, y al final nada nos
complacerá.
Soy un ser racional dominado por su parte emocional,
porque desde que te conocí tu amor me ha quitado parte de la razón, me haces
escaparme de ese futuro que tanto posterga mi existencia. El dolor es un
narcótico y por eso somos irreemplazables para el otro. Nos hemos relacionado
tanto tiempo que ya no podemos distinguir entre nuestras mascaras, pero siempre
es fácil reconocer cuando el otro no tiene el antifaz.
Mi conciencia es un espacio calido en el cual
habitas gracias a que has dejado tu huella, tu amalgama, tu lobreguez; quizá al
final de este camino dirás que sólo fui un recodo, un error, algo que estuvo
mal. Hoy entiendo porque nuestros cuerpos quieren estar juntos, a pesar de que
nuestras almas se estorben, porque ellos no entienden de disputas o
reflexiones, sólo les importa el momento. Yo no he perdido el miedo ni las ganas,
algunas noches apareces debajo de mis sabanas; aunque nunca será suficiente la
reflexión, este es sólo un esfuerzo de sinceridad.
Hoy eres bastante dura, en sobre aviso, algo
agresiva, tu no te quieres liberar de mi, sino de ti, quieres juzgarte, mirarte,
no estas en busca de algo, solo buscas la nada, y dentro de ella encuentras la
cólera, pero supongo que es porque me amas con pasión y tormento. Yo me siento lerdo
y completamente desnudo, he cometido muchas torpezas, son pensamientos de las
cuatro de la mañana. Si me preguntaras en que estoy pensando rápidamente te
diría que al menos tenemos el coraje de no ser como todo el mundo.
Y aquí estoy una vez más, bajo la sombra de tus
pestañas, bajo el yugo de una declaración, soy sólo aquellos días que he vivido
a tu lado, una vez más intentamos disfrazar el fracaso de nuestro sueños. El
tiempo que te has llevado sólo te llevará hacia la verdad que tu elijas. Sé que
la vida es corta, y a tu lado es una reyerta de emociones, has de entender que
quiero tu amor, o sea tus manía y tus ardores.
Tu, las que son como tu, son sólidas, dirigen el
caminar de cualquiera, es por eso que su amor tiene peso. Sin ti soy de
aquellos individuos que no aprecian nada, que no beben, que no comen, que no
tienen sexo; la pasión de una mujer así no es más que un abrazo pidiendo a
gritos el reconocimiento de un sentimiento. El amor es nuestra mayor gloria y
nuestra mayor tragedia, esta es una verdad doloraza y como tal hay que
aferrarse a ella.
Nunca fue mi intención llegar a este punto, he
perdido ya la piel, pero estos volver de hoja me han llevado al final, ya hemos
hablado de mi razón, pero creo que tu razón está siendo carcomida por el
sinsentido, por el inmigrante que se encuentra en tu pecho. Hay pocas
oportunidades para ser realmente felices, sólo hoy es una de esas. Una vez dije
que: “ Nada es real hasta que lo tocamos con las manos untadas de sangre y
llanto” y ahora eso es tan cierto, tu amor nunca me había pesado tanto dentro
de la levedad de mi existir.
Sólo te pido que me dejes volver a amanecer en una
cama a tu lado, donde podamos compartir nuestras disímiles almas, nuestros
distantes problemas, nuestras miradas tan retiradas. Es ahora cuando necesito
que beses mi alma fracasada, que mires mi rostro conmovido, y que dejes de
sentir que la soledad esta acompañada por el amor. Todo esto se debe a que me
he comprendido hoy sin ti.