El mundo debería tener un gran tapete de arena, así no perdería de vista tus marcas al tropezar. Hoy la juventud se concierne por sus derechos, menos mal se acerca Halloween, así recordaran que este país vive disfrazado. He sido un incivil y eso me permite situarme lejos de tus ojos, quizás al leer esto sabrás bien que no eres tu de la que hablo todo el tiempo. (es el problema de vivir rodeados de seres humanos que hacen uso “adecuado” de sus actos de habla).
Ponderar, abrigar, departir, codiciar e inquirir, son las palabras que buscan mis ventrículos, mientras que mis aurículas se centran en definir tropos y rúbricas; ahora que mi “glándula romanticista” se ha extinguido, lo único que ha de quedar es un cacho del original, suficiente como para descifrar todo lo anterior. Algunos leerán y dirán que esto debe provenir de lo más hondo de mi ser, pero no es así, esto es superfluo, es como el relato de un mal recuerdo de un sueño. Nos encanta lo que es aparente que conlleva a soñar, todo ha de morir antes de nacer, sólo así creerás en él.
Ya no puedo recordar el porque del cisne negro de Popper, ven y dímelo, sostenme cerca, desdeña mis yerros, quién empujó a quien en este río oscuro, creo que fuiste tu, aquí abajo he visto el rostro de todas la mujeres que me han morado. Esto no es lo mejor de mi, hoy el tiempo me pasa factura, la distancia me abruma, y el cielo nos bendice con este clima, así, sin horizonte, sin línea de referencia ya el futuro pasa a un plano imposible, aun escribiendo esto al revés, o visto a través de un espejo nada cambiará, la interpretación será la misma.
Hemos fundido nuestros mundos en varios cosmos, pero te has quedado con todo el energon, sólo pido una noche entre tus dedos; tu indisposición por aprender me tiene consumado.