sábado, agosto 30, 2014

Memento mortis

 "Respice post te! Hominem te esse memento! Memento mori!"
(Mira detrás de ti! Recuerda que eres un hombre!
Recuerda que vas a morir!)
–Tertuliano
El hombre ha muerto. Se encuentra perdido en algún lugar de la trama histórica. Está disipado entre toda esa multitud de acontecimientos. Tan sólo este mes el 7 de agosto empezó el segundo periodo presidencial de Santos en Colombia. El 10 de agosto por primera vez una sonda terrestre llamada Rosetta, se acopló a un cometa, el 67P/Churyumov-Gerasimenko, que se encuentra a unos 405 millones de kilómetros de la Tierra. Mientras tanto tú y yo respiramos, apagamos la televisión y vivimos de nuestros valor para estar solos. Porque somos una mujer y un hombre libres, ensimismados, que no hemos podido aún aceptar la injusticia. Tan sólo 5 días después la humanidad celebró el centenario del Canal de Panamá. Porque 100 años es un número muy redondo para unos seres cuyo promedio de esperanza de vida no supera los 70 años. Por eso mujer tu muerte será algo irrepetible, irrebasable.

A lo largo de los años he desarrollado mi pathos por la denuncia, o sea una pasión crítica por la indignación. No tuve que haber sido un afroamericano que vivía en Ferguson, Missouri el pasado 16 de agosto como para sentir la cólera y la rabia de los manifestantes por la muerte del joven Michael Brown a quien el policía Barren Wilson le pegó seis balazos y dos de ellos en la cabeza. La crítica es tornar claro algo que estaba oscuro. Es tomar conciencia de las implicaciones de las acciones del Sumo Pontífice cuando fue a beatificar a 124 mártires coreanos el mismo día que el gobernador Jay Nixon declaró el toque de queda en Ferguson. Dos acontecimientos que no están relacionados, pero que al final del día ante tanta desesperación me dan ganas de danzar.

Los humanos cada día somos más un “aprendiz de brujo”. La técnica nos ha permitido conocer los secretos de la naturaleza  y desde entonces aspiramos a dominarla. Jamás nos detenemos a preguntarnos por las implicaciones y consecuencias de nuestros descubrimientos. Creemos que podemos tener una moral neutra frente a nuestras producciones. Somos aprendices de brujo porque reproducimos los conocimientos sin preocuparnos por sus efectos y al final la razón se nos va de las manos. Tú y yo estamos inmersos entre todo esto, estamos perdidos porque no hay puntos de referencia y lo único que nos mantiene caminando es el hecho de poder sujetarnos las manos.

El 20 de agosto descubrieron una comunidad bacteriana de 4000 especies en un lago bajo el hielo de la Antártida que funcionaba como su ecosistema. Al día siguiente la comunidad científica nos informó de una aparente desaceleración del calentamiento global gracias a que el calor está atrapado en las profundidades del océano Atlántico y de los mares del sur. Tan sólo dos días después, el 23, desapareció un pedazo de hielo de una longitud de 748.255km en la Antartida. Yo quisiera podernos aislar de toda esta información. Crear una distancia entre nuestra habitación y todos los sucesos del mundo. Como el trecho enorme que pone la aristocracia (entendida como aquel conjunto de seres cuya verdad está por encima del resto, no como una clase social) entre ella y lo plebeyo. Lo vulgar y lo bajo es lo que crean los torpes burgueses, tendencias como la moda o el culto al cuerpo.

El poder parte de la razón, y esta ha sido instaurada para dominar a los hombres, las ciencias humanas no pretenden estudiar al hombre para conocerlo, lo que pretenden es dominarlo y controlarlo. Esa misma ciencia y razón que llevó al gobierno sirio a autorizar a los Estados Unidos el bombardeo de su territorio un 25 de agosto con la misión de asesinar a los “conquistadores” del Estado Islámico yihadista. Los grandes poderes mundiales son los que conquistan el devenir de la vida, y no sé si nosotros podremos conservar el nuestro, porque si no logramos atesorarlo morirá, es por esto que duele seguir conquistando nuestro propio acontecer. El 26 de este mes se dio fin a la Operación Margen Protector, y dado que la verdad como lucha es hija del poder, los individuos insignificantes como nosotros nunca sabremos con certeza todas las verdades sobre un acto tan atroz como es la guerra. Al final amor mío lo único que quiere ocultar la razón es la locura. 

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