sábado, noviembre 12, 2011

Yigal Amir

07 de septiembre de 2011

Refugiado en mi nueva fortaleza de soledad, me pregunto si he de permitirle a alguien, quien sea, la entrada. Desde que estuve en tus Trompas de Falopio aprendí como mantenerlo vivo y así he sobrevivido. ¿Será que todavía hay algo que tu me puedas enseñar? algo que tus ojos aún ocultan, me pusiste un torniquete alrededor de mi miembro, espero no sufrir de gangrena.

Hay días en que sabes lo que quieres, a donde debes ir, hoy sólo no es uno de esos, trae de vuelta mi confianza, y has parecer ese acto una coincidencia. Hace cuánto no hay días como esos, debemos parir lejos…

¿Se puede tener un deseo sin una obligación de por medio? No estoy listo para acecinar a tu madre, pero lo haré si no te deja salir a bailar. Lastima que ahora la telefonía sea inalámbrica, si no te cortaría el cable, y me ahorraría la comunicación, y los gritos que posees. De todas formas debes saber mujer, que la vida me tiene en modo “reposo”, espero que vengas a despertar mi procesador.

Hubieron días en que sentí tu afecto, eras la mano del rey, ahora sólo te veo corroída en tu contrición, ahora debes dar todo lo que tienes… yo puedo quedarme un rato, sólo si lo pides me daré la vuelta, puede cambiar todo lo que soy menos mi cedula.

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