21 años y aún cosecho sueños a tu lado, he hecho cosas, pero ninguna en el lugar que debía, siento lo incivil dentro y lo he dejado correr, pero debe correr como yo quiera. 21 años y los lamento, tiempo que no tiene perdón, olvido y que no son un regalo, son pecados que pones en mi camino.
21 años y he jugado con tus reglas, es momento de romperlas, sin culpas; hazme comprender y el camino surgirá, sin pensamiento, sin promesas vanas. 21 años de ayer, suspensión en el pasado, eterno “yo”, es como volar sin luz, con sólo un pedazo de vida en la mano.
21 años, pero esta noche la envolveré alrededor de tu cuerpo, no por tu indulgencia, es solo que no tengo donde dormir hoy, aprovecha mi estadía y después déjame a merced de la calle. 21 años que me darán un poco de turbación.
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