martes, noviembre 22, 2011

Ropa Vieja

La ciudad respira a través de mi computador, mis dedos se arremolinan sobre estos comandos, instauro una nueva conversación, pero el precio de mi sinsabor es igual a la forma de un pelo de tu pubis. “me gusta cuando callas” pura frase de violador, más bien me gusta cuando madreas el cielo y sonrojas tus sopapos por mis formas de interacción.

Dicen… dicen… dicen… (es sólo la vida haciendo reverberaciones), el cielo esta bajo mis sabanas blancas, quisiera ser mujer para que me penetren, por atrás ha de doler mucho, quiero lápiz labial, pero el “MAC Professional Makeup” es muy caro.

Hace mucho llueve, demasiado, igual que el tiempo que me ha tomado llegar hasta ti, nos vemos todos los días, pero aún así no es suficiente, te veo en mis Dr. Martens, en mis cera para el pelo, en el mugre de mis uñas, somos así, pero siempre queremos encontrar otra forma. Cada vez que repito la letra E, me siento sobre el ritmo del escrito, sobre aquello que necesito “oprimir” para mantenerlo cerca, te escucho acercarte.

Lo que señalas está en todas partes, lo que somos, incluso cuando las clases se han dado por terminadas, te hemos llevado por caminos y senderos donde nunca habrías imaginado poner un pie; bajo árboles incinerados compraste las cenizas de los callos de mis pies, porque el resto de mi cuerpo nadie lo halló…

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