(Recordando a Gonzalo Arango)
Dios nos creo enfermos, con males incurables, con el pensamiento, somos bestias que nos fiamos del mal para pensar. Pero este no puede ser el hombre, el hombre ha de venir después, y usted esta aquí como prueba de eso.
Yo solo soy un hombre, usted es solo una mujer, la vida es un pan, un pan amasado donde la levadura es el llanto, el arte terminará cuando la alegría se adueñe del mundo. Somos pan que se pudre, que perece.
Pero leernos es un disgusto, es saber que algo esta mal, que algo no funciona como ellos quieren, nos leemos porque somos carroña, podredumbre, todos estos escritos podrían estallar en el ostracismo del alma.
Para llegar aquí debemos entrar descalzos, ya nuestro corazón ha sido sacudido varias veces, ya ni la tristeza sabe a tristeza, ya la sensación de ahogo es redundante.
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