Al jugar a los sueños de Dalí, he visto mi necesidad de buscar ejes en las paredes, esa es la vía a la salvación pero jamás al final del sonámbulo, porque soy como un péndulo que cuelga de una de tus pestañas, todas tus lagrimas pasan por mi, pero eres de seda, simulando tan real que me dan ganas de rompernos la cabeza.
Odio todo lo desechable, se usa una vez, y después donde putas lo votas, odio presionar botones de un solo flujo, ¿hace cuanto no tiene sexo? ¿donde has dejado el placer? nos has puesto en el congelador, a mi y a mis ganas, sabes muy bien como dar puñaladas en los riñones, "hoy no quería estar contigo, quería que te fueras" es que voy a soñar con esa frase, siempre esta el después, el más tarde, el mañana, ¿es mucho pedir algo por y para siempre?
Eres el sacerdote detrás del confesionario, escuchando mi frustración como hombre en una sociedad que fue echa para mi, es una lenta castración, llévate eso de mi, como recuerdo, y me miras fijamente, fijamente a nada, déjame esconderme, no me dejes llorar, mírame, mintiendo por mi salvación.
Presión en mi cabeza, noches de recordar el Tobleron, oportunidades dices darme, mejor suprímeme como un pedazo de arroz en manos de un gorrión, diversidad igual a mentiras; solo te pido unos minutos a solas, y seré absolutamente responsable, asumiré mi ser-en-el-mundo, bañémonos en alcohol y después prendamos un cigarrillo, a ver se nos incineramos como los perros que somos, erijamos una ciudad a nuestra imagen, una ciudad de estrellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario