Sentir es igual que los ciclos climáticos, pero entre nosotros no se diferencia entre los paralelos, el mar de tu luna tiene un puerto en la boca de un delta atormentado por la naturaleza y con un olor provocado por ti. Ojala nadie se percate jamás de estos desnudos, seria pavoroso el clamor y el cielo sobre nosotros, nuestras decisiones son unánimes, al ser de otro tipo las miradas aborrecen el mundo, las primaveras contienen los colores del perdón, un olor a asfalto mojado y las ventanas cagadas de luz.
Todo recuerdo es una falsa cercanía, una fecha inútil, cada despertar es un inicio en nuestra infancia y una muerte inmediata en nuestro antepasado. La oscuridad se encuentra debajo de mis sabanas, así como el queso y el pan francés y un aroma a gato gracias a los pelos. Los relojes no hacen más que derramar tiempo, y las vidas humildes también se debaten entre la nada y la noche, siempre hay pensamientos que no encuentran lo que buscan, son inmóviles pero perpetuos.
Somos lo que ellas quieren que seamos, el nunca y el jamás son solo para ti, es que nuestros pasos mueren justo antes de tocar el horizonte, los días fuera de Bogotá son ilusorios, solo cuentan los de aquí.
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