Paris, 23 de abril. 2013 23:12h
...Su soledad no la entiendo como un adjetivo. Su soledad es algo que no alcanzo a dimensionar, pero no la pienso como algo negativa en si misma. Si no fuera por esa condición usted no sería ni la mitad del hombre que yo admiro. Su conocimiento es algo que he tratado de seguir, pero su estima es algo que no podré igualar. Yo jamás cambiaría a mi escudero en la ardua misión de salvar “Hairule”, cosas como esas han trascendido mi esencia de una forma inmarchitable. No le pido perdón por lo que he sido, quizá por lo que no he sido. Porque como dice uno de los hombres que más admiro y sobre el cual reflexiono todo los días, porque vivo muy cerca del Deux Magots, y el Café de Flore: “Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él” (Sartre).
No sé si la amistad es un lazo de confianza, respeto y/o afecto. Definir algo es limitarlo. Hay amistades que sobreviven con sólo una de esas cualidades o con ninguna. De igual forma quién soy para opinar sobre esto. Lo que sí puedo decir es que a mis pocos buenos amigos les debo devoción, camaradería, aprensiones y muchas jactancias. A esos pocos les debo su perdón por mis cóleras. Pero qué sería de una amistad sin discusiones, distancias, recelos. Me niego a una amistad tan plana, me niego a un camino tan fácil entre usted y yo. Porque eso me lo espero de todos, menos de usted y de Adriana.
Odio las frases de cajón pero esta encaja a la perfección, no nos compare porque “las comparaciones son odiosas”. Y mucho menos “ponga palabras en mi boca”. No tengo excusas, y no puedo tenerlas, pero mi actitud con usted, con los demás, con el mundo se asemeja a las demás ceremonias que hago para evadir mis responsabilidades. Quizá mi forma de ver la amistad es como mi sexismo, como mis vicios. Quizá veo la amistad como veo el tiempo en las hojas de los árboles de esta ciudad. Siento el paso del tiempo, de la amistad de forma abrupta cuando veo que las hojas han cambiado, y es entonces que estas dos estallan en mi conciencia.
Usted que adora a Borges entenderá mejor que yo que:“Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós.” A lo mejor a mi se me olvidó que soy un mortal y que como tal debo entender que cada partida es de no retorno. Acaso en ese pequeño detalle estuvo mi error. Pero un hombre es más hombre entre más se angustia y no puede ser que de su desasosiego nazcan frases como:
· But, you made me, man.
· I simply...stopped making an effort.
· I really shouldn't expect anything from you.
Por favor no deje de sentir rabia, yo no quiero que encuentre la paz (si de mi dependiera). Porque cualquier historia es una catástrofe, como las ruinas de las situaciones corrientes y vulgares. No se culpe por sus apreciaciones, son como son y punto. Antes de navidad un amigo que daba por desaparecido me volvió a contactar. Casi lloro de la alegría. Se llama Camilo Duran, era uno de mis dos mejores amigos del barrio en Cartagena, el otro es Jonathan. Camilo un día se fue a vivir a Londres, hace ya 8 años, y en todo ese tiempo nunca volvió a contactarnos, hasta Diciembre. Él debió tener sus razones y se las respeto, porque el día que me llamó sentí que nuestra amistad estaba intacta. El jueves 23 de enero viajé al UK y justo ese día a la misma hora el volvía a Colombia por primera vez. Con esto sólo quiero decir que en la vida qué importan los estragos, si los frutos son placeres.
Con el más profundo de los cariños.

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