viernes, octubre 04, 2013

Inequívoco

Por estos días la mierda de mi país me ha alcanzado. Resulta que estaba hablando con una amiga cuya inclinación sexual es bisexual, si es que eso dice algo de alguien. Dicha amiga, es una joven colombiana igual que otras 5 millones que habitan en mi país, nacida y criada en Bogotá, de una familia de estrato alto, de apariencia agradable. Se encuentra terminando sus estudios en la Universidad Javeriana. Acontece que ella se encontró para almorzar con un grupo de amigas del colegio, otras tres jovencitas normales de mi amada Colombia, dos de ellas estudiantes de la supuesta mejor universidad del país, la prestigiosa Universidad de los Andes. Mi amiga les contó que desde que había terminado con Daniel, no se había vuelto a sentir tan feliz como con su nueva amante. Otra mujer normal de Bogotá cuya única diferencia es que prefiere los coños a los falos. No fue más que comentar que estaba saliendo con otra mujer, para que sus grandiosas amigas la interrogaran y la desprestigiaran, incluso una se burló de ella. Esto no me sorprendería de no ser porque estas mujeres pertenecen a la clase educada y “culta” de nuestra sociedad.


Yo que pensaba que los prejuicios y los sesgos mentales se derrumban con la educación. Pero no, porque la que más se mofó y despotricó de la condición de mi amiga, fue una tal Carolina que está terminando un pregrado de antropología en Los Andes, si este estúpido ser humano no es capaz de utilizar sus estudios para derrumbar las barreras arcaicas de nuestra cultura, quién más podrá. Cuando me enteré de esto, no pude contenerme, y le pregunte a uno de mis mejores amigos, cuál es el problema de nuestra sociedad, y él asertivamente me dijo: quizá lo que está mal es nuestro individualismo mal direccionado.


Bajo los parpados de nuestra marchita sociedad se pudren las mujeres. El concepto de genero nos fragmenta como grupo humano. Es como un árbol cuyas hojas alcanzan el cielo pero olvida sus raíces. ¿Será que algún día nuestra sociedad sofocará el destino negativo que la tortura, o curará la enfermedad que la devora al ritmo de nuestra respiración, o continuará elevando la amargura de nuestras vidas a la altura de la esencia de nuestras preguntas?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares