viernes, abril 26, 2013

El arte, la única escusa.


La desgracia despliega su inmensidad al sentir que estas presente a más de 8.800 kilómetros, el pensamiento enlutado levantaba recuerdos tuyos que habían muerto en sueños mientras el corazón colgaba de una soga. Eres como un dios, una vividora de lo sublime. Respóndeme, qué es más importante que la soberbia, esa que llevas en la frente, que cargaste durante algo más de tres años, y ahora te presentas ante mi con la idea de que la única infección venérea que puedo transmitirte es el vacío del mundo. Creo que la intolerancia que me produce tu estancia en mi vida hace que me encuentre frente al “hombre”, porque a pesar de todo, creo no haber conseguido mejor quietud que sobre las espinillas de tu cuerpo. Hoy he viajado a través de mis recuerdos, algunos años atrás de este momento sin edad, nada ha cambiado, no te ilusiones, el monstruo aún duerme. Culpo al claro oscuro, al sin pensar, fue tu grito mi respuesta a la perdida de control. Debiste arrancármelo cuando tuviste la oportunidad, (si esto no fuera un entorno digital quizá ya fuese ceniza) solías empezar justo después de arrepentirte.

Me preguntaba febril la razón: ¿Marco Aurelio es el emblema puro de qué? Quizá de una nación que sólo fue creada para extender el desánimo de los que ya nacieron afligidos. La pena habitual de vivir está concebida en la sobrecarga del deber, y es esa obligación que tengo contigo que pospongo a diario para que se mantenga así para siempre. Cuando pienso en aquellos años recuerdo que a los humanos no les da pena existir. La vida es sólo soportable en tu presencia, pero no hay nada más raro bajo el sol que tu existencia. El calor de la primavera infla las venas y pensamos en la juventud, pero reverbera el amor y el futuro, que traen consigo el estremecimiento. Tu regreso a mi vida ha sido el freno que necesitaban mis pensamientos. Ninguna de las noches que me he regocijado es ya mía, y tampoco ningún amor. Así es como los sueños se convierten en recuerdos.

Nuestra temporalidad es inmarcesible.

1 comentario:

Entradas populares