Observo como te sientas en el cielo. Vuelve a mi la impaciencia,
la voracidad. Yo no te debo nada, y menos esto. Encuentra otra conciencia para
sobornar tu apetito. Solías ser dinámica, serena, dadivosa, pero también sabias
que eso no era para siempre. Desde la cúspide hasta el decaimiento, en el
centro siento que son iguales. En el centro puedo olvidarte, pero las
evocaciones son inagotables.
Me pides tener paciencia por más de dos años, pero son años que
voy a perder. El tiempo es irremplazable, es mi vida la que se filtra gota a
gota. No te creas eterna, somos seres inmediatos, no podemos esperar la vida,
no la hemos empezado y ya somos viejos, tengo 22 años. Cuando deje de existir
para ti te comprenderás completamente sola. Es en estos momentos que me siento
más ligado a ti, cuando tu pequeño cuerpo se me presenta fascinante y
melindroso, habitado por una ímpetu punzante, por un amor férvido y lioso,
desgraciado por la belleza. Pienso que no soy bello y así me quedo solo a la
vez.
Las relaciones son caminos oscuros en los cuales no podemos ver el
final. Me seduce aquello que no puedo definir, con razón aún estas aquí. Estas
en las gotas de esta ciudad que se inunda, eres la sugestión que me ata a
caminar. Me has dejado rancio y trasnochado. Así como la luz que se filtra por
debajo de la puerta, así es tu recuerdo, incendia mi conciencia. La pretensión
es mi mundo, y como tal es corrupto.
Esto es lo que hacemos las personas al crecer, al estar asqueados
de nosotros. El problema es que tu no tienes edad, siempre has sido como eres.
Hace 15 minutos este amor no existía, era un sentimiento raro y precioso que no
podía expresar con gestos, sin nombre. Ahora sabes que te amo, ahora piensas
que soy igual de mundano como los otros. Esta cosa que nombro con sus deseos
simples, con sus conductas triviales, rotundo, fácil. Fui yo el que lo dejó
nacer, en plena libertad. Siquiera hoy no tengo deseos de prohibirme ese amor.
Ahora te considero un sonido perpetuo, el pasado arrastrado por el
ocaso. Ahora finges sonrisas a mi lado, mientes como ya lo has hecho antes. Es difícil ocultarse tras una mentira. Estamos bailando fuera de compás,
pero así podremos verlo desenvolverse. Por qué
nunca me alejé. Prefiero la humillación de estar a tu lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario