miércoles, abril 09, 2014

Apoptosis

El pensamiento no es la suma de cálculos o de la información que recibimos.
El pensamiento se manifiesta en la creación.
–Jean Baudrillard

Parafraseando lo eterno entre los dos no es el resultado de eliminar aquellas cosas que nos parecen temporales. De la misma forma en que el bien no es la ausencia del mal. Percibimos el mundo en una dialéctica ambigua porque nos han enfrascado en una mirada bipolar. Tú siempre con la ambición de eliminar la nada que nos ofrecen los días. Por eso siempre trato de hacerte entender que negar le néant es una forma perversa de entorpecer las ilusiones. Entras las capas de mi piel hay una nada que guarda el significado, la esencia, el sentido. Existo porque soy consiente de que voy a dejar de hacerlo, y es a esa desaparición a la que doy toda mi fuerza y prestigio. ¿Debemos acaso salvar la ausencia entre los dos?

Lo que hemos vivido nos a enseñado el arte de la reminiscencia. Porque somos seres que empezamos a esfumarnos desde el mismo momento en que comenzamos a existir. Y éste es el resultado más ambiguo que el arte puede expresar, porque se entiende como algo que debería ser eterno pero que a su vez se decanta. Si no fuera por esta última característica, decantarse, tus sentimientos nos podrían si quiera ser nombrados. Con el paso del tiempo toda esencia termina por morir encerrada en un concepto. Algún día terminaremos por ser tan opuestos que dejaremos a un lado nuestra interdependencia, como cuando la luz no necesita de la sombra. Cuando los resultados son tan propios de la razón no queda nada natural de que sostenernos. Como una célula preprogramada para morir.
Tú eres muy parecida a la imaginación. O sea, tienes un deseo continuo de imaginar el mundo en tu ausencia. Juntos miramos las botellas de vino que se han ido consumiendo, y juntos también nos preguntábamos por lo que había quedado de aquel valor agregado que nos habíamos dado. Me es imposible dejar de pensar como tu muerte fue antecedida por la perdida del arte. Es lo mismo que Dios, hace 2000 años no ha puesto un pie en la Tierra, pero aún tenemos entre nosotros su juicio. Aquellas cosas que ya no están dejan su rastro y éste suele ser más fuerte que cualquier otra autoridad. Ideas, instituciones, valores, prohibiciones, inclusive presidentes en forma de pajaritos que continúan afectándonos porque aún podemos verlos.


Pero así es todo en la vida, tu presente se marchita al lado de tu recuerdo. Cada evocación que guardo de ti aniquila otra. Quizá algún día llegues el cero absoluto de mis recuerdos y finalmente me dejes ir. Porque acordarme de ti no significa nada, porque tengo la voluntad de transformar mis evocaciones como si las estuviera reviviendo. Por eso puedo decirte que tu ausencia no significa nada. Porque nuestros momentos no han tenido lugar ni coordenadas. Aún somos fetos, y si le hablo a tu “yo” presente ahora ha dejado de existir. Es lo mismo que decir que tu recuerdo se ha pulverizado y lo que quedó de ese abismo y tú interactúa con mi realidad.

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