El pensamiento no es la suma de cálculos o de la información que
recibimos.
El pensamiento se manifiesta en la creación.
El pensamiento se manifiesta en la creación.
–Jean Baudrillard
Parafraseando lo eterno entre los
dos no es el resultado de eliminar aquellas cosas que nos parecen temporales.
De la misma forma en que el bien no es la ausencia del mal. Percibimos el mundo
en una dialéctica ambigua porque nos han enfrascado en una mirada bipolar. Tú
siempre con la ambición de eliminar la nada que nos ofrecen los días. Por eso
siempre trato de hacerte entender que negar le
néant es una forma perversa de entorpecer las ilusiones. Entras las capas
de mi piel hay una nada que guarda el significado, la esencia, el sentido. Existo
porque soy consiente de que voy a dejar de hacerlo, y es a esa desaparición a
la que doy toda mi fuerza y prestigio. ¿Debemos acaso salvar la ausencia entre
los dos?
Lo que hemos vivido nos a
enseñado el arte de la reminiscencia. Porque somos seres que empezamos a
esfumarnos desde el mismo momento en que comenzamos a existir. Y éste es el
resultado más ambiguo que el arte puede expresar, porque se entiende como algo
que debería ser eterno pero que a su vez se decanta. Si no fuera por esta
última característica, decantarse, tus sentimientos nos podrían si quiera ser
nombrados. Con el paso del tiempo toda esencia termina por morir encerrada en
un concepto. Algún día terminaremos por ser tan opuestos que dejaremos a un
lado nuestra interdependencia, como cuando la luz no necesita de la sombra. Cuando
los resultados son tan propios de la razón no queda nada natural de que
sostenernos. Como una célula preprogramada para morir.
Tú eres muy parecida a la
imaginación. O sea, tienes un deseo continuo de imaginar el mundo en tu
ausencia. Juntos miramos las botellas de vino que se han ido consumiendo, y
juntos también nos preguntábamos por lo que había quedado de aquel valor
agregado que nos habíamos dado. Me es imposible dejar de pensar como tu muerte
fue antecedida por la perdida del arte. Es lo mismo que Dios, hace 2000 años no
ha puesto un pie en la Tierra, pero aún tenemos entre nosotros su juicio.
Aquellas cosas que ya no están dejan su rastro y éste suele ser más fuerte que
cualquier otra autoridad. Ideas, instituciones, valores, prohibiciones,
inclusive presidentes en forma de pajaritos que continúan afectándonos porque
aún podemos verlos.
Pero así es todo en la vida, tu
presente se marchita al lado de tu recuerdo. Cada evocación que guardo de ti
aniquila otra. Quizá algún día llegues el cero absoluto de mis recuerdos y finalmente
me dejes ir. Porque acordarme de ti no significa nada, porque tengo la voluntad
de transformar mis evocaciones como si las estuviera reviviendo. Por eso puedo
decirte que tu ausencia no significa nada. Porque nuestros momentos no han
tenido lugar ni coordenadas. Aún somos fetos, y si le hablo a tu “yo” presente
ahora ha dejado de existir. Es lo mismo que decir que tu recuerdo se ha pulverizado
y lo que quedó de ese abismo y tú interactúa con mi realidad.
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