sábado, febrero 01, 2014

England expects every man to do his duty

Londres es una ciudad que se agarra su historia de una forma pura. No importa donde uno se encuentre la ciudad te atraviesa, no al contrario. Se podría decir que cualquier tasa de té sabe divinamente. En cada esquina hay un ingles que te refuerza el sentir de esta nación. La primera vez que visité esta ciudad me fui preocupado de haber malgastado mi única oportunidad de conocerla. Mi error fue pensar que se puede terminar de conocer una urbe como esta. Aquella vez malgasté mis días emborrachándome con unos amigos y turistiando con mis padres. Esta vez no hago más que caminarla y sentirla, sin entrar a tantos museos.

Londres le susurra a sus transeúntes que a pesar de la lluvia y el frío sus museos siempre están abiertos, y además los importantes son gratis. Esta última característica dice mucho de una cultura y de su sociedad. Claro también dice de todas las guerras que promovieron y las atrocidades que cometieron, como la mayoría de las naciones europeas. Londres no sólo es la ciudad más grande de Europa con sus doce millones de habitantes, también tiene una de las redes de servicios de transportes públicos más grandes del mundo. Subir y bajarse del Underground hace que cualquiera apriete los dedos de los pies.

En algún momento de la historia los territorios sobre los que era soberana la Reina Victoria correspondían a un cuarto de la superficie terrestre. Sin duda el Reino Unido es aún un imperio y por eso al parecer todos su habitantes marcha a su ritmo. La bastedad de una isla no tan grande me hace pensar en la pasión que algunas mujeres me despiertan y lo frío que se ha quedado mi corazón al ver algunas partir. Es un territorio que pareciera tener sobre él una nube eterna, por eso cuando sale el sol sus habitantes se asombran de verlo, al final lo único que podemos hacer es vivirla mientras seamos jóvenes.

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