Mi padre me ha enseñado muchas pequeñas cosas en la vida, y pocas
grandes cosas. No sé ni me importa juzgar cuales son más importantes. Por un
lado las pequeñas cosas me las enseñó con el ejemplo. Cambiar un bombillo,
poner un tornillo y recoger la mierda del perro. Por el otro lado las grandes
cosas me las enseñó con el discurso. Una vez me dijo: “el problema del hombre es que al querer a demasiadas personas y
demasiadas cosas su corazón se va quedando en muchas partes. Al final termina
pareciéndose a un queso Cheddar, lleno de huecos.” Quizá es por eso que hoy
pocas cosas me importan y mucho menos la mayoría de personas.
Otra cosa que me dijo mi padre fue: “uno no puede ir por el mundo diciendo que el Everest es un lago
navegable.” Esto lo decía para hacerme entender que los ignorantes pasan
vergüenza por atrevidos. Tal vez por eso soy callado, al final uno sólo es
dueño de lo que calla. De niño mi padre me preguntó “¿Qué pesa más un kilo de algodón o un kilo de hierro?” Ese día no
sólo aprendí a entender bien los enunciados y el significado del volumen. Desde
ese día en adelante empecé a odiar a los charlatanes y bocones (a los políticos
y los ñoños del salón). Cuando crecí y me salieron pelos en el pecho me dijo “cualquier cosa que pase entre una mujer y tu
es sólo de ustedes dos, más si tiene lugar en una cama”. Hoy día miro en
perspectiva y me doy cuenta que soy de esos hombres a los que no les gusta
hablar de sexo e intenta sacar a las mujeres de ese plano donde no son más que
objetos.
Desde que tengo memoria mi padre simboliza dos cosas profundas en mi
alma, un navegante con sin rumbo fijo su único horizonte es la familia, y un
guitarrista que detrás de toda fachada tiene el alma de un bohemio y la
delicadeza de un acorde. Otra de sus grandes enseñanzas siempre han estado en
las canciones más sentidas que recuerda su voz. “…que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día
nos digan adiós…”. A mi padre nunca le importó que yo fuera el mejor de la
clase, por eso me decía “no seas el mejor,
pero has la cosas con pasión, no seas mediocre” Por eso soy escrupuloso y
en el colegio reprobé física y química, en noveno y décimo respectivamente.
Pero a contraprestación de eso en clases de humanidades y de lengua daba lo
mejor de mi.
Los humanos cargamos con los dioses de nuestros padres, y gracias a
eso soy ateo, mi padre cree en lo que el considera una fuerza del bien
omnipresente, por eso cuando se despide de mi me dice: “que la virgen te acompañe, o que la fuerza te acompañe”. A él le
da igual si es Yoda o la madre de Jesucristo la que simboliza esa fuerza. Sin
embargo hay alusiones de mi padre que no he podido asimilar. Siempre me ha
dicho “debes respetar a los demás, a
todos sin excepción.” Esto es algo en lo que difiero totalmente con él, porque
hay seres que definitivamente no merecen ni siquiera el calificativo de
“humano”. Mi padre me demanda: “se feliz,
se positivo, sonríe”, no sé si él ve otro mundo que difiere del mío, pero
yo siento que no tengo derecho a sonreír en medio de tanta mierda. En algo que los dos somos irreductibles es que no hay nada más peligroso que un idiota con iniciativa.
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me queda la duda, si lo que quiere es expresar el aprecio y el respeto que tiene por su papá o si de una forma extraña resintiera el legado que el ha dejado en ud....
ResponderEliminarGrande!
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