No soy más que la creencia que
tengo sobre mi. No sé si existo o si existiré siempre. No soy más que la
participación que hago en la realidad misteriosa que a su vez amenazo. Mi
carácter es una reacción secundaria. No soy más que lo que está por debajo del
horizonte de mi conciencia. El mundo está en su derecho de ser, yo me hallo en
la sinrazón. No soy más que la definición que el mundo me da, por lo tanto no
soy autónomo. Soy inesencial frente a lo descomunal que es lo esencial del
planeta. Pero, siendo así es el otro el que debe someterse a mi punto de vista
para intentar entender. Es más fácil acusarme que excusar a la humanidad.
—Sí –dije yo–; necesito tu dinero. Pero en este momento necesito un güisqui y tu conversación.—Sólo espero que mi conversación este a la altura del whisky –dijo Nicolás.
—Hoy se cumple un año de mi llegada a esta ciudad, a este país, a este continente. Y no he logrado desembarazarme de “mi” país –dije mientras pensaba que Nicolás siempre será solemne, lleno de gracias discretas y nobles, con su sonrisa del Cuarto Mundo y yo siempre seré su amigo estricto, lerdo y escrupuloso.—Sé bien que te la pasas sembrando secretos en todas las conciencias. Sé que le has dicho a mi novia pestes de mi. Y hoy vienes a pedirme que te ayude a conspirar en su contra –dijo Nicolás mientras sostenía su vaso y miraba el fondo del bar– yo creo que lo haces porque tu vida en Europa se traduce en algo equívoco y dilatado, en una paz pueril y amarga.—No me importa lo que pienses de mi –dije sin más. Mi corazón bombeaba a martillazos.—Tu arbitrariedad la puede percatar cualquier persona que ingrese a este recinto –dijo él, mientras su voz grave retumbaba en mi estomago, era algo insoportable y delicioso–. Yo no te estoy diciendo esto para causarte pena o golpes en la conciencia. No es más que una oportunidad ética crucial, porque si no te lo digo, esto que debí decirte me perseguirá para siempre. Porque a pesar de que no hubiese existido, su espectro continuaría insistiendo.—Tranquilo –dije– sé lo que es un acto olvidado. Cohibido por la fuerza del vínculo social que reside en un acto de solidaridad con el otro. Pero tu acto olvidado no es conmigo, es con tu novia. Porque desaprovechaste la oportunidad de establecer una relación donde se realizara el amor. A ti lo que te molesta es haber perdido la oportunidad revolucionaria de un cambio.
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