Tu eres la matriz encargada de mi súper-visión, que has controlado desde el primer momento el entorno; tu y yo somos la correlación de diferentes órganos, somos lo que queda de la herencia social de una generación inexistente. El arma de control más eficiente es la mirada, tu mirada mujer que se ha venido perdiendo entre tus cerdas, nuestra relación depende de las posibles utilidades finales racionales que ofrece el estar juntos. Somos para el otro la medida de su tiempo, eres para mi la interdisciplina del estudio del otro, soy para ti el reflejo de un atuendo en un pasaje de Paris.
Sí piensas en el pasado y lo que nos ha traído has aquí veras que son ellos, los que nos han construido, los que nos han determinado. Si me rompes las bolas romperás mis esquemas, desde una estética poco apreciable, dentro de un espacio que entra en conflicto con lo orgánico, porque eres tú la que me ha dejado abandonado dentro de lo inorgánico. Somos los transeúntes de nuestra conciencia, somos un torpe intento que se disponen a disfrazar el fracaso de sus sueños.
Intentaste en vano ser la posición critica hacia las relaciones existentes en la sociedad. Intentaste en vano hacer énfasis en la escasez de formas de acercamiento y la perdida de valores. Intentaste en vano organizar tus ideas. Intente en vano entender que el mundo está dado y no se puede cambiar a voluntad, intente desconfiar, comprometerme, dejar a un lado la razón, intente decirte que ningún momento histórico ha sido completo, intente hacerte entender que yo aún no pienso.
Vivimos exigidos por la belleza, somos el reflejo del mercado, estamos en el desentendimiento. He descubierto a través de ti el poder de poseer algo que no puedo imaginar. Escribir es representar mi mundo, a pesar de ser un acto limitado por lo vocablos, la temporalidad de éstos depende del publico, soy momentos del pasado que se proyectan en el presente.
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