-Cuidado con esa mujer- me dijo un amigo y yo respondí:
-cuídese usted de morir sin hacer locuras por amor.-
La realidad es solo reconocida a través del otro, la existencia, recuerda que lo que importa de verdad es la maldita esencia. Veo a los que van solos y los veo perdidos, buscan el infinito, pero se conforman con el horizonte y mientras aparecen los desterrados a mi lado me doy cuenta que soy uno de ellos, mi corazón parece un queso, lleno de huecos por dejar pedazos en todas partes y en todas y todos. Pero algunos de esos pedazos los han perdido, buscó el crepúsculo todos los días.
Ya no sé a donde voy, ni lo que busco, solo conozco los lugares donde he vivido, más no donde me he sacado fotos, yo he vivido mi vida como los sueños, que se van y vienen ante mis párpados, he estado en varios lugares habitando, que me siento un "ciudadano del mundo" odio esa connotación. Nada es real hasta que lo tocamos con las manos untadas de sangre y llanto. No voy a rendirme hasta ver por lo mínimo el amanecer.
El valor de las cosas sublimes, la soledad infinita que produce el anonimato, la lucha de cada día por ocupar un lugar en la sociedad, quisiera yo volver a tu apartamento, que gran vista de una ciudad que por la noche, se llena de mierda, para amanecer en una apacible cama a tu lado, seres tan diferentes, con problemas tan diferentes, que miran cosas diferentes, terminan casi siempre encerrados en una habitación, durmiendo juntos, hasta el amanecer.
Pertenezco con cadenas a una tierra inhóspita, olvidada ya por muchos, y recordada por otros que lloran sus muertos, la impunidad y la injusticia de un gobierno fascista que solo nos ha dado más problemas. Cito a Andrés Caicedo: "... nuestra misión era no retroceder por el camino hollado, jamás evitar un reto... llegar a caminar cada uno de los cimientos de esta sociedad..." vivo de actos sencillos, existen hombres que llegan a cargar todas las pestes de su generación, algunos dicen que sufrir dignifica.
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