viernes, febrero 18, 2011

Carta a Laura Vengoechea

-Andrés: En estos tiempo en que las relaciones humanas son aparentadas y acomodadas a intereses jerárquicos y subalternos; en que la vida del hombre y la mujer colombiana es una mentira que se repite para si y en relación con los otros; en que el contrato social es solo un pacto de conformismo y vergonzosas filosofías. Por ahora para mi el único sentido de la autonomía intelectual consiste en la negación, la duda, término mamerto de Descartes. Hasta ayer me preguntaba por mi postura en el mundo, y hoy solo sé que lo que tengo es una impostura. Para mi el hecho de vivir es superior a cualquier fracaso.

¿Soy yo un tipo adónico que no ha llegado a la edad de la razón, en el sentido en que no he aceptado mi vida como un acontecimiento serio, con deberes, responsabilidades, y compromisos? Siento la pasión de vivir. Me estoy dejando olear por el éxtasis gustativo y la vida apática. Ya he desarrollado al máximo y doble el complejo de Edipo. Mi único legado es haber conocido los abismos del sufrimiento y la miseria.

-Laura: Libertad positiva es lo que tenemos y libertad negativa es lo que tu quieres tener. El hecho de poder estar vivos también significa aprovechar las condiciones que nos dan desde la libertad positiva para vivir en ella como si "profitaramos" de la negativa, pero tener libertad negativa sería como ser inmortales. Para sentir la verdadera pasión de vivir, te tienen que estar garantizando tus derechos y solo los veras realmente cuando entiendas la homeostasis entre derechos y deberes. Me alegraría si de verdad sintieras Francia, el olor, el sabor, el levantarse una mañana y sentir que el clima ha cambiado, ya no es húmedo hoy es seco, que te levantes y escuches la Francia que tu estas viviendo, que veas como cada atardecer el cielo muestra un diferente tono de rosado-morado, trata de ver el infinito espectro de colores, siéntelo escúchalo.

Todo te lo digo desde mi experiencia, allá viví cosas que en ningún otro momento o lugar hubieran sido posibles. Es bueno sentir la soledad, la tristeza, la melancolía, el desamor; es bueno que alguien te ayude a sentirlo pero Andrés también es muy bueno el disfrutar, el sonreír, el amor, la felicidad, y cuando sientas los dos extremos céntrate en ti y dime que encuentras. No se si vas a volver a Colombia o si te vas a quedar allá, pero por favor levántate por la mañana y piensa que estas viviendo en Francia. Piensa quién ha vivido en tu ciudad, quienes y que ha pasado en la tierra que estas pisando y agradece a quien quieras o a ti mismo por lo que la libertad positiva que te han dado te está permitiendo hacer.

-Andrés: Supongo que tu realidad no la puedo contraponer con la mía, es un sentimiento raro de abandono, porque al ser yo quien soy y tu eres quien eres, de pronto para ti conocer, tomarte fotos en los lugares mas conocidos, oler, comer, rumbear "eso que llaman conocer." Yo por mi lado no encuentro felicidad en esas cosas, más bien amante del beber vino y whisky, comer putas y niñas bien, comer queso y jamón, leer y dormir, estar circunspecto y pensar. Pero sé también que debo poner mi relato a rozarse con el de los otros, como por ejemplo el tuyo, por eso te escribo.

Al escribirnos me reconoces y yo te reconozco, pero recuerda que el crecimiento intelectual no esta ligado al salón de clase, negar la realidad, no es lo mío, más bien creo que soy demasiado sincero para negarla, sufro cada día más porque palabras como amor “todavía me saben a hueso.”

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