miércoles, febrero 23, 2011

Call

Carta de una persona elocuente (y gran amigo):

Qué vaina que se cortó así la comunicación. Tenemos que hablar bien, concretar las cosas, quiero saber que es lo que usted ha pensado. Se lo repito, si usted siente que va a llegar siendo el mismo que se sentó a esperar el avión en enero, entonces no tiene por qué volver, pero tampoco tuvo por qué viajar. Si sigue siendo aquel que ponía a una culicagada, (perdóneme el término) por encima de su bienestar(esto es, su estudio, sus conocimientos), que se dormía sin terminar las cosas, que se quejaba del exceso de trabajo, esa parte ambivalente y sórdida de usted, entonces se lo pido, piense bien lo que ha hecho. Si en cambio, llega siendo un tipo mas trabajador y estudioso, que sepa que el sacrificio a corto plazo es beneficio a largo plazo, que tenga claro qué es lo que quiere y luche por ello, que explote ese señor maduro e inteligente que usted es tambien, que sabe combinar lo infantil, noble, y divertido con lo pertinaz, para dar a luz pensamientos muy bellos y sagaces. Si usted se ha transformado no para alimentar la vagancia sino para engrandecer el conocimiento, vuelva, vuelva entusiasmado y yo voy a estar en el aeropuerto esperando a ese señor, que todos tengamos la tranquilidad de escuchar una voz firme y segura, decidida y vislumbrante. Yo sé que mucha gente ve con malos ojos a las personas que estudiamos en los andes.

Yo he dejado de criticar a otras universidades porque aprecio el empeño de cada una. Sin embargo, que a uno lo tilden por estudiar en donde uno quiere estar, (usted no lo ha hecho), me parece tan absurdo como decir que Venezuela, Ecuador, Panamá, Chile, Bolivia, etc. son una mierda, y que Colombia está por encima de todo el universo. Esos comentarios que usted y yo muy bien conocemos, comentarios como el de ese grupo que le mandé. Yo pienso que mientras usted esté tranquilo en el lugar donde va estudiar teniendo la certeza de que allí es donde verdaderamente va aprender y donde se va y lo van a exigir, sin importarle ya lo que otros lugares no le han hecho a usted, entonces voy a estar feliz por usted, a eso voy. Sabe que yo soy una persona critica y por eso le digo lo que le estoy diciendo, por la amistad y por el aprecio que le tengo. Si la filosofía y la comunicación es lo que lo impulsa a investigar y a divulgar, entonces cuente con mi apoyo, con mis oidos, y con mi voz.

Andrés, tengo la certeza de que usted es capaz de grandes cosas. Pero piense bien lo que ha hecho hasta el momento y pregúntese, no se arrepienta, qué es lo que realmente quiere. Entonces, persiga eso como solo usted sabe hacerlo. Las personas adultas suelen deponer sus sueños, cegando lo impensable. Por eso, quiero rescatar su espíritu infantil y los proyectos inmensos que siempre tuvimos, tambien nuestra gran preocupación y acción en lo que pudimos hacer. Reivindico el derecho a hacer lo que uno quiere, que en estos tiempos se ha convertido en un privilegio que hay que usar bien, para que deje de serlo.

Cuidese, Usted sabe que es mi amigo, y yo se que soy su amigo.

att.: Juan José

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