Carta de una persona elocuente (y gran amigo):
Yo he dejado de criticar a otras universidades porque aprecio el empeño de cada una. Sin embargo, que a uno lo tilden por estudiar en donde uno quiere estar, (usted no lo ha hecho), me parece tan absurdo como decir que Venezuela, Ecuador, Panamá, Chile, Bolivia, etc. son una mierda, y que Colombia está por encima de todo el universo. Esos comentarios que usted y yo muy bien conocemos, comentarios como el de ese grupo que le mandé. Yo pienso que mientras usted esté tranquilo en el lugar donde va estudiar teniendo la certeza de que allí es donde verdaderamente va aprender y donde se va y lo van a exigir, sin importarle ya lo que otros lugares no le han hecho a usted, entonces voy a estar feliz por usted, a eso voy. Sabe que yo soy una persona critica y por eso le digo lo que le estoy diciendo, por la amistad y por el aprecio que le tengo. Si la filosofía y la comunicación es lo que lo impulsa a investigar y a divulgar, entonces cuente con mi apoyo, con mis oidos, y con mi voz.
Andrés, tengo la certeza de que usted es capaz de grandes cosas. Pero piense bien lo que ha hecho hasta el momento y pregúntese, no se arrepienta, qué es lo que realmente quiere. Entonces, persiga eso como solo usted sabe hacerlo. Las personas adultas suelen deponer sus sueños, cegando lo impensable. Por eso, quiero rescatar su espíritu infantil y los proyectos inmensos que siempre tuvimos, tambien nuestra gran preocupación y acción en lo que pudimos hacer. Reivindico el derecho a hacer lo que uno quiere, que en estos tiempos se ha convertido en un privilegio que hay que usar bien, para que deje de serlo.
Cuidese, Usted sabe que es mi amigo, y yo se que soy su amigo.
att.: Juan José
Andrés, tengo la certeza de que usted es capaz de grandes cosas. Pero piense bien lo que ha hecho hasta el momento y pregúntese, no se arrepienta, qué es lo que realmente quiere. Entonces, persiga eso como solo usted sabe hacerlo. Las personas adultas suelen deponer sus sueños, cegando lo impensable. Por eso, quiero rescatar su espíritu infantil y los proyectos inmensos que siempre tuvimos, tambien nuestra gran preocupación y acción en lo que pudimos hacer. Reivindico el derecho a hacer lo que uno quiere, que en estos tiempos se ha convertido en un privilegio que hay que usar bien, para que deje de serlo.
Cuidese, Usted sabe que es mi amigo, y yo se que soy su amigo.
att.: Juan José
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