Escrito el 06 de abril del 2011
"-Sé
que ahora no estoy soñando porque sé lo que es estar en un sueño.
-Soñar te permite saber que la realidad existe.
-No, solo que mi mente existe, no sé nada del resto”
-Soñar te permite saber que la realidad existe.
-No, solo que mi mente existe, no sé nada del resto”
–Matriculado,
Animatrix
Definir la realidad es un
imposible. Todo son percepciones sensoriales. Lo que se huele, lo que se
saborea, lo que se ve, son interpretaciones de señales eléctricas procesadas
por el cerebro. La condición humana no nos permite alcanzar un estado de
completo entendimiento, nunca seremos capaces de salir de la caverna.
Los medios a los que estamos
expuestos son utilizados para vender una verdad, una construcción social de la
realidad, que de entrada es falsa porque no puede ser comprobada. Sin embargo
no somos mártires pasivos de los medios. Gracias a las nuevas características
de los medios, estos no sólo producen sino que reproducen realidades.
El ser humano se entiende a si
mismo como un cuerpo prolongado y transformado en todos los medios, ya que cada
uno son la extensión de una facultad humana, que afectan a su vez, la forma en
que percibimos el mundo. La realidad a través de los estímulos electrónicos
proporcionados por los sentidos que son bombardeados a diario por miles de simulaciones
de la realidad, hasta el punto en que no solo se vuelven indiferenciables, sino
que lo virtual se convierte en el objeto máximo de deseo.
“Las tecnologías de la información y de la comunicación están
ligadas a procesos sociales, de contrapoder, dominación y resistencia”[1]. La
cibercultura se configura gracias a la tecnología, los medios y la convergencia
entre ellos. Convergencia entendida como la homogenización de los soportes,
lógicas de emisión y consumo de la industrias, todo esto enmarcado en un
complejo proceso cultural que genera sus propias formas de organización, en
donde se pueden distinguir nuevas instituciones, roles y practicas sociales,
mientras estas a su vez se transforman y producen subjetividades y colectivos
sociales. Todo esto nos lleva a replantear los estilos de vida, a un nivel
cultural diferente.
Por un lado está la
convergencia tecnológica, que esta dada dentro del concepto de “Infraestructura
Tecnosocial”, donde el lenguaje es digital, y la comunicación está distribuida
globalmente y es tanto local como globalmente interactiva. Estas plataformas
proporcionan espacios para el debate, la mente colectiva y una fuerte arma
política, todo entendido en una superposición temporal-espacial, que nos ha
proporcionado una nuevo modelo de producción globalizantes.
Por el otro un mundo donde no hay restricciones materiales, donde el mundo está
descrito en unidades de información que pueden ser alterados y reproducidos con
un pensamiento. Esto genera nuevos tipos de conciencia sobre el cuerpo.
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