lunes, abril 18, 2011

Intachable

"¡El hecho de que yo hable

y que alguien escuche

no implica la existencia de nada!"

Recuerdo aquellos días en que caminar por la ciudad era un momento pertinente, cuando las alucinaciones tomaban forma; hoy la amistad y el cansancio se confunden en la mirada ya cansada, ya fue hace casi 4 o 5 meses, ¿será que un sueño lejano nació?

Nos alimentamos hasta saciarnos y pagamos con todo aquello que no nos pertenece, y creemos que es nuestro por derecho legitimo, nos sentamos, ya excitados, y abrazados escuchamos el ritmo de la vida en frenesí, lo mejor, es que nadie más puede escuchar.

Pero hoy, es completamente distinto, hoy que volviste a mi presente, ideas como vivir en otro mundo, se vuelven sueños, un mundo donde somos invisibles, no te llamo porque sé que el sonido no será bueno, ¿La próxima vez lo haremos mejor? ¿Nunca fue un bueno comienzo? ¿Hubo algún comienzo?

Intrigarte no es suficiente, no me llamas, lo prometiste, yo no quiero decir nada, solo escribo, y mucho menos quiero algo carnal de ti, pero si un evocación, un momento como un fenómeno, agradece con abundantes palabras.

Bebe sola, come sola, quémate las pestañas, folla todo lo que tenga potencial, ¡Hazlo!, tu y yo sabemos que los que hacen falta ya están muertos, muertos de conciencia y risa, y los presentes sabemos a mierda, pero no importa, para eso esta el viento.

Como arrebato, frente a el éxtasis que engendran tus estructuras, reproduzco la fraternidad que originó toparte, no dificulto que a partir de mi disposición coexiste la ojeada suspicaz. Yo enfrento el eterno presente. Ante lo que me provoca el agrietar los ojos e interpolar los fundamentos ante los fastidiosos e inexplicables lapsos. Tu disientes entre las equivalentes aberturas. En el momento me agito entre sentencias refluyentes. Cada día es disímil.

¡El hecho de que no hables

y que alguien quiera escuchar,

no implica la existencia de nada!

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